Decálogo de supervivencia para introvertidos

¿Cómo sobrevivir como introvertido en un mundo de extrovertidos?

Reconozco que me llevó bastante tiempo darme cuenta de que tenía predominancia de lo que se llama personalidad introvertida. Creo que no fue hasta los veintitantos años cuando reconocí que lo que a otras personas les resultaba agradable y divertido a mí se me hacía cuesta arriba e incluso me provocaba rechazo.

Durante mi época universitaria y unos años después, cuando decidí ir a vivir fuera de España, me encontraba muchas veces en situaciones sociales de las que me hubiese gustado salir corriendo. Todos los fines de semana salíamos por la noche a bares o discotecas. Llegaba un momento en el que ya estando totalmente saturada de bebida y música alta y desagradable me moría de ganas de irme a casa, encontrándome con la típica presión del grupo: «¿pero cómo te vas a ir ahora si estamos en lo mejor de la noche?», «espera un poco, sólo media hora más» (media hora que se terminaba convirtiendo en mínimo dos horas más, claro). A mí la situación ya no me divertía y necesitaba estar tranquila, «a mi bola», sumida en mis propios pensamientos. Incluso había muchos fines de semana en los que me hubiese quedado feliz en mi casa en modo «sofá, manta y peli de vídeo» en vez de meterme en un bar ruidoso donde ni siquiera poder compartir una conversación normal con mis amigos, pero parecía un sacrilegio no salir un sábado por la noche y al final, cedía a los deseos del grupo.

Afortunadamente, poco tiempo después fui tomando consciencia de mis propias necesidades y de mi propio estilo de relacionarme con el mundo. Entendí mis preferencias de ocio y empecé a darles su espacio. Desarrollé mi asertividad para «decir NO» y mantenerme firme ante la presión social cuando no quería participar en planes que me provocaban rechazo. En definitiva, entendí lo que a mí me hacía feliz, lo que era importante para mi desarrollo personal y empecé a vivir teniendo más en cuenta mis propias necesidades sin dejarme llevar tanto por lo que los demás esperaban de mí en cada momento. Esto supuso para mí un gran alivio y, por ello, aprovecho este espacio para reivindicar que los introvertidos «salgamos del armario» y empecemos a hacer entender a los demás que tenemos una manera de vivir las interacciones con el mundo diferente a las de las personas que se inclinan más hacia un estilo extrovertido.

El psiquiatra suizo Carl Jung acuñó los términos introversión y extraversión en su obra «Tipos Psicológicos». Jung define al extrovertido como «la persona cuyo interés en general se enfoca hacia la vida social y el mundo externo y no hacia sus experiencias internas» y, por otra parte, define al introvertido como «una persona que en general se enfoca hacia sus pensamientos y sentimientos interiores».

Personalmente no me gustan las etiquetas por lo que más que hablar de «introvertidos» y «extrovertidos» prefiero referirme a personas con una tendencia más marcada hacia uno y otro de los extremos del continuo. Lo ideal, teniendo en cuenta dónde tenemos puesto el peso en la balanza introversión-extraversión, es que nos adaptáramos con flexibilidad a las distintas circunstancias con el objetivo de sacar el máximo partido de las mismas.

¿Cuáles serían algunas de las características que distinguen a las personas con preferencia introvertida?

– Tienden a ser reflexivos y a la introspección, es decir, a ser conscientes de sus propios estados mentales.

-El introvertido tiende a pensar antes de hablar y de actuar. Se dice que los introvertidos «piensan para hablar» y los extrovertidos «hablan para pensar». La tendencia del introvertido es la de reflexionar, analizar de manera interna las situaciones antes de dar su opinión, decir sus preferencias o defender sus argumentos en público. Muchas veces se puede interpretar cierta pasividad en la persona cuando realmente se está tomando su tiempo para poder dar una respuesta más meditada.

– Los introvertidos necesitan concentración y enfocarse en pocos estímulos.

– Suelen estar más enfocados a pensamientos e ideas que a eventos y personas.

– Prefieren interacciones cara a cara con un persona o en grupos reducidos que en grandes grupos .

– Al introvertido no le gusta «hablar por hablar». Las conversaciones de ascensor no son lo suyo, prefieren conversaciones de mayor peso.

– Valoran mucho la privacidad y el poder estar solos una parte importante de su tiempo.

– «Recargan pilas» estando a solas, a diferencia de los extrovertidos que lo hacen en compañía de otros.

Algunas veces se identifica la introversión con la timidez y son dos cosas totalmente diferentes. De hecho, un introvertido puede ser una persona con buenas habilidades sociales al que no se le plantea ningún problema a la hora de relacionarse con otros.

Decálogo de supervivencia para introvertidos

Una vez vistas algunas de las características de los introvertidos me gustaría abordar algunas claves que pueden ayudarles a manejarse mejor en un mundo en el que creo que las características propias de la extroversión están sobrevaloradas o, al menos, pienso que son predominantes. Ahí va mi «Decálogo de supervivencia para introvertidos»

1. RECOPILA INFORMACIÓN

Antes de enfrentarte a una situación social o evento que a priori se te puede hacer un poco cuesta arriba, recopila la máxima información posible sobre el mismo y/ o sobre alguna de las personas con la que te vayas a encontrar. El hecho de tener más información te puede ayudar a tener mayor sensación de control e ir con más seguridad y motivación a ese encuentro social.

Además, de cara a elevar tu nivel de motivación para salir de tu tan apreciado «mundo interior», te puedes apoyar en las siguientes preguntas: ¿En qué sentido es relevante para mí acudir a ese evento? ¿Qué me puede aportar a medio o largo plazo aunque en este mismo momento no me apetezca demasiado? ¿Cómo va a afectar a mis relaciones con los demás? ¿Cómo de relevante es para ellos?, etc. Es decir, piensa en el impacto que tendrá enfrentarte a esa situación a medio o largo plazo en tus relaciones personales más allá del momento presente.

2. RECARGA TUS PILAS CUANDO LO NECESITES

Como buen introvertido estoy segura de que tienes buena capacidad para «mirar hacia dentro» de vez en cuando y valorar cómo se encuentra tu nivel de energía. Si has pasado un tiempo importante de tu día con muchas personas, en algún evento de trabajo o en una reunión con amigos o familia, seguramente necesitarás un rato para «desconectar» y estar contigo mismo. Antes de agotarte y empezar a estar incómodo con la situación, es mejor retirarte un momento a un espacio tranquilo o incluso decir asertivamente que te encuentras cansado y que quieres ir a casa. Es bueno saber en qué momento parar y salir de un evento con la satisfacción de haberlo pasado bien y no enfadado contigo mismo por no haber sabido poner freno a algo que para ti ya había dejado de ser divertido.

3. RELACIÓNATE CON LOS DEMÁS BAJO UN MODELO «WIN-WIN»

A veces como introvertido, quizá tengas la tentación de aislarte socialmente. A mí me encanta pasar algunos fines de semana en mi casa haciendo lo que me da la gana y con escasa comunicación con el mundo exterior. Sin embargo, entiendo que las conexiones entre personas son fundamentales para alimentar nuestras vidas, tanto en lo personal como en lo laboral. Por ello, creo que es importante que negociemos con nosotros mismos y nos proporcionemos momentos para estar con nosotros y momentos para salir al exterior.

Eso sí, salir al exterior no quiere decir que necesariamente siempre nos relacionemos con los demás como ellos esperan que lo hagamos, atendiendo únicamente al estilo de comunicación o de relacionarse que a ellos les parece el «adecuado». Elije una manera de relacionarte con los otros que se ajuste a tus necesidades: en grupos más reducidos, a determinadas horas del día o la semana cuando estás más descansado, etc.

4. RECONOCE TUS FORTALEZAS

Tener una predominancia introvertida no debe ser visto como una especie de obstáculo en la vida, como algo negativo. Si alguien piensa que lo es no es nuestro problema. El ser introvertido puede tener grandes ventajas y creo que sería positivo reconocerlas y darles valor. Entre algunas ventajas se me ocurren las siguientes:

– Al tener tendencia a la introspección, el introvertido puede tener un mayor conocimiento de sí mismo. Esto le puede llevar a conocer mejor sus fortalezas y puntos de mejora, sus emociones, sus pensamientos y cómo actúa ante determinadas situaciones.

– Tiende a buscar relaciones más profundas o con personas con las que compartir intereses y aficiones. Por tanto, aunque tienda a interaccionar menos con el mundo exterior, sus relaciones pueden ser menos superficiales y más duraderas.

– Puede llegar a adquirir más conocimiento y maestría sobre los temas que le interesan. En general, al pasar más tiempo en su mundo interior, el introvertido puede profundizar más en sus aficiones : lectura, escribir, ver cine, labores de investigación, navegar por internet, etc.

– Al tener preferencia en pensar antes de hablar, puede presentar argumentos mejor construidos a sus interlocutores, enriqueciendo de esa manera la comunicación e incluso las tomas de decisiones.

5. REDUCE EL ESTRÉS

Intenta buscar estrategias para reducir tu estrés ante interacciones sociales no elegidas. El recabar información como hemos dicho en el punto uno puede ayudar, hacer uso de técnicas de relajación, visualizar la situación para anticiparla y «quitarle peso», buscar un lugar tranquilo y «cargar pilas» antes de exponerte a esa situación, etc.

6. RESERVA TIEMPO PARA TI

Cada día y cada semana busca momentos para ti y para tus cosas. Si «sales hacia fuera» durante mucho tiempo sin atender a tus necesidades internas terminarás drenando tu energía. Planifica momentos del día y de la semana para dedicarte a ti mismo y a lo que te gusta hacer en solitario y haz entender a los demás que tienes esa necesidad para poder sentirte bien.

7. RECLAMA TUS DERECHOS COMO INTROVERTIDO

Primero será necesario que nosotros mismos entendamos que ser introvertido no es ser un bicho raro, un ermitaño o alguien que odia socializar. Simplemente, tenemos unas preferencias para «cargar pilas» y unas necesidades que satisfacer con nosotros mismos. Podríamos esperar que los demás se den cuenta de ello sin que nosotros se lo tengamos que decir pero no siempre funciona así. Como a veces a nosotros nos puede costar entender que alguien le apetezca la idea de pasar un fin de semana completo en una casa rural en una despedida de soltero donde no conoces a nadie, a ellos les puede costar entender que para ti ese plan es peor que quedarte en tu casa a solas haciendo limpieza de armarios.

Otro aspecto que en general define a los introvertidos es que preferimos la comunicación escrita a la verbal. Nos sentimos más cómodos escribiendo un email o enviando mil mensajes de «whatsapp» que cogiendo el teléfono para hablar. Esto se produce sobre todo porque con el lenguaje escrito puedes pensar antes de escribir y, por otra parte, es más fácil cortar la comunicación cuando entiendes que ésta ya no te lleva a ninguna parte. Con el teléfono esto se nos puede ir un poco de las manos encontrándonos con conversaciones interminables y nuestra energía por los suelos. Lo ideal aquí sería funcionar nuevamente bajo el esquema «Win-Win»: unos días o ante determinadas situaciones hablamos por teléfono o nos vemos presencialmente con las personas que tienen esa necesidad más marcada y, otras veces, usamos otras formas de comunicación que se ajusten más con nuestras preferencias.

8. RESPETA LA PERSPECTIVA DE LOS DEMÁS

Lo mismo que esperamos que los demás nos entiendan debemos ser capaces de desarrollar la empatía, es decir, ponernos en el lugar del otro e intentar ver cómo les gustaría a ellos que fuese la relación con nosotros. No para ceder a su estilo, sino como hemos señalado anteriormente para llegar a un acuerdo mutuo en que todas las partes satisfagan al máximo sus necesidades. Entender cómo funcionan los extrovertidos y cuáles son sus preferencias nos ayudará a adaptarnos mejor a nuestro entorno y estar más satisfechos con nuestras relaciones.

9. REPITE LO QUE TE FUNCIONA Y DEJA A UN LADO LO QUE NO

Establece un listado de estrategias para relacionarte mejor contigo mismo y con el mundo. Adquiere un enfoque de «ensayo y error», prueba lo que mejor se ajuste a ti y repite todo aquello que te lleva a tener mejores resultados para ti y para los demás.

Uno de los presupuestos de la Programación Neurolingüística (PNL) es que «Si lo que estás haciendo no te funciona, haz algo distinto»

10. RECOMPENSA TUS RESULTADOS

Una vez adquieras maneras de manejarte mejor contigo mismo y  tu mundo exterior, celebra tus logros. Este enfoque te ayudará a permanecer motivado. Lo importante es que te des cariño a ti mismo y cubras tus necesidades y tengas relaciones con el exterior satisfactorias y fructíferas. Ello a veces puede implicar un trabajo extra para un introvertido pero pienso que es parte del «juego de la vida».

Imágenes: Bron (Pinterest)/ tuku.cn/ dapper-as-fick.tumblr.com

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