¿Te funciona lo que haces?

Me encanta cuando cosas tan sencillas como la etiqueta de una bolsa de té pueden inspirarte una reflexión. Mientras tomaba mi taza de té esta mañana, este conciso mensaje: ME FUNCIONA, ha traído a mi mente uno de los presupuestos básicos de la Programación Neurolingüística (PNL): «Si lo que estás haciendo no funciona, haz algo distinto»

Esta sentencia parece «de cajón», ¿verdad? Sin embargo, ¿por qué muchas veces nos empeñamos en seguir haciendo las cosas de la misma manera a pesar de que no obtenemos los resultados que queremos? La razón es sencilla: la repetición de esos comportamientos los han convertido en hábitos, los hemos integrado en nuestra vida, los hemos automatizado y, de alguna manera, nos traen algún beneficio aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. Incluso los hábitos más nocivos conllevan alguna ventaja para el que los practica aunque desde la perspectiva de otros sea difícil de entender.


Aceptar este presupuesto de la PNL implica responsabilizarse, tomar la iniciativa para hacer cambios en tu vida. Eres tú el que tiene que hacer las cosas de manera diferente para obtener los resultados deseados sin esperar que sea tu entorno el que lo haga por ti. Es cierto que no todo el mundo dispone de recursos internos para llevar a cabo estos cambios, pero el hecho de darse cuenta de que lo que se hace NO FUNCIONA ya constituye un paso de gigante. A partir de ahí, el camino consiste en explorar las mejores alternativas para cada uno, de manera individual si se cuenta con los recursos internos, o con ayuda profesional si se considera necesario. 

En el mundo artístico se nos pueden ocurrir muchos casos de personas que no han sabido romper con sus hábitos nocivos llegando incluso a poner en riesgo sus brillantes carreras profesionales: Pete Doherty, Robert Downey Jr., Charlie Sheen…¿Y a quién no le vienen a la cabeza las fulgurantes carreras truncadas de las ya fallecidas Amy Winehouse o Whitney Houston?

Artistas cuya vida se ha visto afectada por sus hábitos nocivos

Afortunadamente, encontramos casos de artistas que han logrado cambiar de hábitos a tiempo. Robbie Williams, por ejemplo, tras el nacimiento de su primera hija, ha dejado de fumar y beber alegando que «ser padre significa también decidir sobre lo qué es importante en la vida«, tal y como reconocía en una reciente entrevista publicada en el semanario alemán «Die Zeit». El también cantante británico Elton John, dejó el alcohol y las drogas tras ver a varios de sus amigos morir de Sida y sumidos en las adicciones.

Muchas personas cambian de hábitos cuando sufren el azote de una crisis en sus vidas. Otros más afortunados, toman las riendas antes de que sea demasiado tarde. Si la respuesta a la pregunta «¿Te funciona?» no es la que aparece en la etiqueta de mi té, ¿a qué esperas para hacer algo diferente?

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