¿Perteneces al «Club del plato vacío»?

Cómo podemos controlar la cantidad de comida que ingerimos cuando queremos adelgazar

¡QUE NO QUEDE NADA EN EL PLATO!, ¿Cuántas veces habéis escuchado esta frase en vuestra infancia?, ¿os resulta familiar?

Imagen: riNux


Este puede ser uno de los muchos condicionamientos que forman parte de nuestra vida desde la niñez. Pienso que en nuestra cultura el «síndrome del plato vacío» está muy extendido, quizá porque nuestras abuelas experimentaron en su día una escasez que ahora quieren compensar de alguna manera a costa de sobrealimentar a su descendencia. Igual esta otra frase también os suena de algo: ¡quiero ver ese plato vacío que mira la cantidad de niños que se mueren de hambre en el mundo! Si el hambre en el mundo desapareciera si nosotroscomiésemos todo lo que nos ponemos o nos ponen en el plato, todo sería mucho más sencillo, ¿verdad?. La realidad es que hemos aprendido a preparar y a ingerir mucho más alimento del que realmente necesitamos. 

Este es uno de los puntos que considero muy importantes de cara a enfrentarte con éxito al reto de alcanzar tu peso deseado: cuando ya no tengas hambre, DEJA DE COMER. Si perteneces al «club del plato vacío» y te cuesta mantenerte en tu peso, quizá este sea el momento de empezar a cuidar el tamaño de las raciones que estás ingiriendo aunque ello conlleve dejar comida en el plato. A nadie le gusta desperdiciar y tirar comida y es cierto que con los tiempos que corren, hacerlo puede resultar obsceno. Sin embargo, cuando la comida ya está hecha y ya hemos comido lo que nuestro organismo necesita, ¿qué es mejor? ¿tirarlo a la basurao tirarlo a nuestro propio organismo sabiendo que no nos estamos haciendo ningún bien? 

Para conseguir el objetivo de comer lo que necesitáis, estas sugerencias os pueden ayudar

1.- Prepara la cantidad de comida apropiada para satisfacer tu hambre. Es preferible echarse menos inicialmente y rellenar el plato después, que partir de una cantidad mayor que nos lleve a sentir la necesidad de «limpiar el plato». Si comes en un restaurante, no te dejes llevar por el hambre que puedas tener en ese momento. Pide menos cantidad que siempre tendrás ocasión de pedir más si no te has quedado satisfecho.

2.- Come conscientemente y despacio, disfrutando de cada bocado. Se consciente de la cantidad de comida que ingieres y evita distracciones. ¿Cuántas veces te has sentado delante de la TV con un paquete de patatas o chucherías y para cuando te has dado cuenta ya has consumido media bolsa? ¿Qué pasa con las palomitas en el cine?La clave está en disfrutar de cada bocado, saboreando lo que comes y disfrutando de las texturas y sensaciones. Reducir la velocidad a la que comes y ser más consciente del proceso de saborear y masticar la comida, te puede ayudar a ingerir mucha menos cantidad de la habitual.

3.- Cuando piensas que estás lleno, deja de comer. Escucha a tu estómago y en el momento en que te da la señal de que ya no necesita más, deja de comer. Ello puede implicar dejar comida en el plato o renunciar a un postre. Si no quieres prescindir del postre, siempre puedes ingerir menos alimento en los platos principales. 
4.- Si te invitan a comer a casa de algún amigo o familiar, no te preocupes por decir que  no quieres más de manera educada cuando pienses que ya estés lleno. Haz uso de tu asertividad. No tengas miedo de ofender a alguien por no terminarte toda la comida que te han puesto en el plato. Ello no implica que no te haya gustado. Expresa de manera educada que simplemente no necesitas más alimento. 


Imagen: Wit&Delight

Muchas veces no es necesario meternos en dietas infernales en las que tenemos que medir todo lo que comemos y las cantidades al milímetro. No soy nada partidaria de las dietas rápidas para adelgazar a las que nos sometemos muchas veces para eliminar en muy poco tiempo los excesos de todo el año cuando el verano está a la vuelta de la esquina. Las «dietas milagro» suelen ser dietas muy restrictivas, poco saludables y el «efecto rebote» está practicamente asegurado.

Mi filosofía en cuanto a la alimentación va en la línea de seguir una dieta equilibrada en la que se pueda comer todo tipo de alimentos aunque moderando las cantidades. También pienso que es importante disminuir la ingesta de alimentos con alto contenido en azúcar, así como aquellos que contienen grasas saturadas (carnes rojas, embutidos, quesos, mantequilla…) y grasas trans (o grasas vegetales hidrogenadas) como la bollería industrial

Una excelente guía para todos los que quieren seguir un estilo de vida saludable, en el que además se dan pautas para seguir una dieta equilibrada, es el libro «La ciencia de la salud» del prestigioso cardiólogo Valentín Fuster. Si tuviese que recomendar un solo libro en materia de salud sería éste, sobre todo para personas que son un poco perezosas con la lectura y no están dispuestas a invertir mucho tiempo en informarse. Este libro para mí contiene todo lo necesario para adquirir un estilo de vida saludable. Y para los que tengáis en vuestras manos la resposabilidad de educar a niños, os recomiendo «La pequeña ciencia de la salud» del mismo autor, maravilloso libro lleno de historias y preciosas ilustraciones que enseña a los niños a cuidarse y a comer sano. 

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