Las 10 claves de la Inteligencia Emocional en el trabajo

Pretender dejar a un lado las emociones en el ámbito laboral es como pedirle a alguien que deje de pensar, moverse o respirar. Las emociones son una parte esencial de nosotros y nos acompañan vayamos donde vayamos y, por supuesto, al trabajo también. Cada día nos enfrentamos a distintas emociones propias y ajenas: ira, frustración, satisfacción, alegría, tristeza, entusiasmo…

inteligencia emocional en el trabajo

Durante años se consideró poco adecuado mostrar las emociones en una situación laboral pero no podemos negar su existencia, no podemos dejarlas en una caja en la entrada de la recepción de la oficina y recogerlas cuando nos vayamos. Si las emociones ya están presentes en nosotros, lo mejor es conseguir gestionarlas para que sean nuestras aliadas. Esto sería en definitiva tener Inteligecia Emocional: saber utilizar nuestras emociones con inteligencia para que trabajen a nuestro favor y nos ayuden a guiarnos en la vida y conseguir los resultados que deseamos.

A nivel práctico, ¿Cómo podemos saber si personalmente contamos con un buen nivel de Inteligencia Emocional? A continuación os muestro sus componentes para que si queréis, analicéis vuestro grado de identificación con ellos. Obviamente, hay maneras más formales y exhaustivas de medir la Inteligencia Emocional pero al menos quería daros una primera pincelada:

1.- ¿Posees un alto nivel de Autoconocimiento?

Esto consiste en saber reconocer tus propias emociones en el momento en que se producen, ser capaz de identificarlas y de saber qué efectos causan en nosotros mismos y en los demás. Esto requiere muchas veces una mirada hacia el interior que puede resultar incómoda, sobre todo cuando hablamos de emociones que no nos gustan o provocan resultados indeseados.

2.- ¿Eres capaz de gestionar tus emociones para conseguir los resultados que deseas?

Para gestionar bien las emociones es fundamental tener un buen nivel de autoconocimiento. Hay que aprender a reconocer las emociones y, posteriormente, elegir cómo mostrarlas en las situaciones que se nos presenten de manera que obtengamos mejores resultados para nosotros y para los demás. Esto incluiría la capacidad para automotivarse, es decir, el poder elegir las emociones adecuadas que nos conduzcan a cumplir nuestros objetivos.

3.- ¿Tienes un alto nivel de conciencia social?

Esta sería la habilidad para identificar y comprender las emociones de otras personas. Es decir, implica un alto desarrollo de la capacidad de empatizar con los demás.

4.- ¿Te resulta fácil establecer relaciones exitosas en los entornos en los que te mueves?

Esto implica la capacidad no sólo para iniciar relaciones sino para mantenerlas en el tiempo de manera que las necesidades de ambas partes se vean satisfechas.

Contar con un buen nivel de Inteligencia Emocional es importante en cualquier ámbito de la vida pero en el de las organizaciones considero que es esencial. Llevo muchos años trabajando como Consultora, Directora de Recursos Humanos y, actualmente, como Coach y Formadora y, si algo he podido comprobar a lo largo de mi experiencia profesional con empresas, es que hay una diferencia significativa tanto en la productividad como en clima laboral entre aquellas que cuentan con un nivel de inteligencia emocional alto y las que no.

inteligencia emocional en el trabajo

Existen entornos laborales en los que afloran y se enquistan conflictos no resueltos, en los que existe dificultad para manejar situaciones emocionalmente delicadas, en los que la ira y la ansiedad están a la orden del día, en los que la comunicación es ineficaz y, en definitiva, en los que se hace muy difícil convivir e ir al trabajo con la ilusión de formar parte de un proyecto y contribuir para sacarlo adelante con los mejores resultados posibles.

Pero, ¿cuáles serían las características de esas empresas que cuentan con un nivel alto de Inteligencia Emocional? ¿Qué es exactamente lo que marca la diferencia entre una empresa emocionalmente inteligente y otra que no lo es? A continuación os expongo algunas de las claves:

1.- Los conflictos en la empresa se resuelven adecuadamente. Es decir, se resuelven lo antes posible y gestionando las emociones de la mejor manera para que se obtenga el mejor resultado posible en función de las circunstancias. Hay que «coger el toro por los cuernos» para evitar que la bola se haga demasiado grande y el conflicto sea mucho más difícil de resolver.

2.- Se persevera hasta conseguir los objetivos marcados con un alto nivel de automotivación. Implica la capacidad para gestionar las emociones que nos alejan de ser constantes en la persecución de nuestras metas.

3.- Hay flexibilidad para la aceptación de cambios organizativos y cambios en el mercado, además de capacidad para ponerse en marcha y adaptarse a ellos con la máxima prontitud.

4.- Se cuenta con capacidad para crear nuevos retos que hagan crecer a las personas y a la organización.

5.- Se utilizan técnicas de comunicación interpersonal eficaces. La comunicación en la empresa se realiza con la suficiente frecuencia y de manera comprensiva y respetuosa. Se conocen la visión y misión de la organización, los objetivos y roles de cada una de las personas integrantes de la misma para que el desarrollo de la actividad sea el óptimo. Asimismo, las personas son capaces de defender sus propias opiniones, ideas y necesidades respetando al mismo tiempo las de los demás.

6.- Se fomenta la confianza y el apoyo entre compañeros tanto a nivel del propio departamento como de los otros departamentos de la organización (no existen «Reinos de Taifas»).

7.- Existe una clara orientación al cliente en todos los niveles de la empresa. Se cuenta con la habilidad para anticipar, reconocer y cubrir las necesidades del cliente.

8.- Los Líderes de la organización tienen la capacidad de desarrollar a su personal. Cuentan con la habilidad para conocer las necesidades de desarrollo, las motivaciones, limites y fortalezas de su equipo e utilizan las habilidades necesarias para potenciar su desarrollo.

9.- Se potencia la crítica constructiva y no la destructiva. Se da rienda suelta a la comunicación de los aspectos que no están funcionando de cara a buscar alternativas de mejora.

10.- Se promueve un sistema de evaluación del desempeño estilo 360 grados, siendo lo ideal una comunicación fluida constante donde en cada momento, todos conozcan cómo se están desenvolviendo en su puesto en relación a la descripción del mismo. Todos asumen la necesidad de tener feedback sobre su desempeño. Se asume que la evaluación no es un examen sino una oportunidad para ver las fortalezas de cada miembro y las áreas de mejora.

¿Cómo ves a tu propia organización en relación a las claves arriba expuestas? ¿Se te ocurren otras claves que contribuyan a un alto nivel de Inteligencia Emocional en el trabajo? Te invito a dejar tus reflexiones en la sección de «comentarios».

Pienso que la falta de Inteligencia Emocional mina el desarrollo y éxito tanto de individuos como de organizaciones y, cuanto antes nos pongamos las pilas y nos marquemos objetivos para crecer en este aspecto, antes contribuiremos a nuestro crecimiento y el de nuestras empresas.

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