“Inside Out”: Pixar otorga a las emociones el espacio que merecen

Tenía una enorme curiosidad por ver cómo habían conseguido los profesionales de Pixar representar el complejísimo mundo de los mecanismos que se producen en nuestro interior y condicionan nuestro comportamiento, y creo que han sabido generar una metáfora increíble. Desde mi punto de vista, se han basado mucho en las emociones, dejando al margen otros elementos como la parte racional, nuestras creencias o patrones de pensamiento a través de los que interpretamos nuestra propia realidad y que, a su vez, están tan ligados a nuestras emociones y conductas. Sin embargo, entiendo que lo importante aquí era montar una buena historia para entretener, emocionar y de paso ilustrar de alguna manera el impacto de las emociones en nuestras vidas.

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Pixar ha demostrado con muchas de sus películas que son capaces de poner nuestras emociones “del revés”. Todavía me cuesta volver a ver la historia de amor entre Carl y su mujer con la que arrancan “UP” o la escena final de “Toy Story 3” en la que Andy se despide de sus queridos juguetes cuando se va a la universidad. Muchas películas de Pixar han conseguido remover nuestras emociones de una forma magistral. Sin embargo, con “Inside Out”, además de agitar nuestras emociones, nos ilustran sobre cómo funcionan y forman un papel tan fundamental en nuestra relación con nuestro mundo interior y exterior.

La película gira en torno a Riley, una niña preadolescente que sufre problemas de adaptación cuando su familia decide cambiar su lugar de residencia de Minesota a San Francisco por motivos laborales del padre. Tristeza, Ira, Asco y Miedo, liderados por la principal emoción en el mundo de Riley, Alegría, intentan gestionar el caos provocado por esta situación y ayudar a la niña a adaptarse a su nueva vida.

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Son muchos los aspectos que me han fascinado de ”Inside Out·: la creatividad a la hora de mostrarnos conceptos tan complejos como la memoria, los recuerdos, el pensamiento abstracto, el subconsciente, los sueños…Pero uno de los puntos que más me ha llamado la atención de la película y que, desde mi profesión como Psicóloga y Coach comparto y transmito, es la idea de que todas las emociones son importantes y todas cumplen una función.

(A partir de este punto os podéis encontrar “spoilers”)

Alegría se esfuerza a lo largo de la mayor parte del film de impedir que Tristeza interviniera de alguna manera en la vida de Riley y, menos aún, que tintara con su color azul alguno de sus recuerdos, especialmente los “recuerdos esenciales”. Alegría busca todo tipo de estrategias para mantener a Tristeza al margen, llega incluso a pintar un círculo en el suelo del que le pide no salir bajo ningún concepto. Finalmente, la propia Alegría entiende el importante papel que esa emoción juega en la vida de Riley y deja que tome el control y haga su trabajo para que la niña pueda resolver el conflicto y seguir adelante con su vida.

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Tradicionalmente hemos tildado las emociones como “positivas” o como “negativas” cuando en realidad todas son importantes en nuestras vidas y tienen un propósito. Hay estudios que demuestran que emociones consideradas tradicionalmente como negativas, como el miedo o la tristeza, pueden activar nuestro estado de alerta y ayudarnos a encontrar nuevas soluciones a los problemas. Antonio Cano Vindel, Catedrático de Psicología de la Universidad Complutense” y Presidente de SEAS (Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés), reconoce que “la tristeza es una emoción adaptativa. Si no fuera necesaria, ya la habríamos perdido en el curso de la evolución humana. Es como el miedo. Sirve para elaborar pérdidas o una ruptura con nuestros objetivos, pero, al mismo tiempo nos hace replantear el futuro. Es un bajón, pero nos hace ver las cosas de otra manera”.

Por otra parte, hay estudios que avalan que los momentos melancólicos son necesarios y que suponen la base de muchos procesos cognitivos, creativos y artísticos. El no sentirnos cómodos con el orden establecido nos puede llevar a innovar, cuestionándonos el presente. Personalmente no creo que sea necesario tener un personalidad melancólica o estar en estado depresivo para hacer buenas creaciones artísticas pero es innegable que numerosos artistas han conseguido algunas de sus grandes obras en momentos de profunda tristeza o melancolía: Pablo Neruda, Virginia Woolf, Caravaggio, Van Gogh, Kurt Cobain, Bob Dylan…La cantante británica Adele, con el corazón roto tras cortar con su novio, llegó al estudio de grabación y junto con el productor Paul Epworth creó su fantástico “Rolling in the Deep”.

“Inside Out”, por otra parte, nos ha regalado a los padres una manera fantástica para poder explicar a los niños algo tan abstracto pero tan importante en sus vidas. Cuanto antes empecemos a entender el papel de las emociones mejor nos vamos a adaptar a nuestro entorno. Por otra parte, aunque las emociones en sí no son ni “buenas” ni “malas”, sí deberíamos prestarles mucha atención y entender en qué momento nos están ayudando y en qué momento están ocupando demasiado espacio o han empezado a convertirse en emociones “limitantes”. Ya hemos visto que emociones que pudiésemos considerar negativas como la ira, la tristeza, la apatía, el miedo, la culpa…pueden ser útiles en determinadas ocasiones pero nos tenemos que cuestionar en qué momento dejan de serlo y se convierten en algo que pueda estar limitando nuestros objetivos, nuestras relaciones sociales y,en definitiva, nuestras vidas.

Las emociones son una señal, están ahí para decirnos algo y las debemos escuchar e intentar analizar el mensaje que nos quieren transmitir y, a partir de ahí, reconocerlas, darles su espacio y si nos perjudican o limitan, aprender a gestionarlas para en definitiva conseguir mejores resultados en nuestro día a día.

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