“Voy a explicarle a un montón de gente que se pueden conseguir los sueños”

Esta frase la dijo David Muñoz, Chef del restaurante madrileño Diverxo, en la fantástica entrevista que le hizo Risto Mejide en su programa “Viajando con Chester” el pasado domingo en La Cuatro. Nunca le había escuchado en una entrevista, aunque su atrevida imagen me resultaba muy familiar tras haberle visto muchas veces en prensa y televisión, sobre todo a raíz de conseguir el gran hito de obtener las codiciadísimas tres estrellas Michelín.

Empecé a ver la entrevista y minutos después, entendí que el contenido de su conversación con Mejide no iba a tener desperdicio para escribir una entrada en la sección de ‘Soñadores’ de este blog. Así que salí pitando para coger mi cuaderno y anotar cada palabra de este brillante emprendedor.

 

David Muñoz y Risto Mejide en "Viajando con Chester"
David Muñoz y Risto Mejide en “Viajando con Chester”

 

David cuenta con todos los ingredientes para ser uno de los grandes. Esta es una de las personas de las que suelo decir que ya viene “coacheada” de serie, ya que demuestra tener muchas de las características que los Coaches entrenamos en aquellas personas que quieren conseguir sus sueños. Aquí os muestro algunas de las que considero esenciales:

Persistencia

El Chef de Diverxo comenta en su entrevista que “no conoce a nadie que haya perseverado en algo, ya sea mucho o poco, y no lo haya conseguido. Siempre que sea algo que entre dentro de los parámetros racionales”.

Su propia historia es un ejemplo de perseverancia y trabajo. Empezó a experimentar en la cocina de su casa con tan solo 12 años. “De niño cocinaba guarradas”, dice David, añadiendo que su mente iba más allá que su conocimiento. Tiempo después, trabajó durante cuatro años como cocinero en Madrid y posteriormente, decidió irse a Londres a buscarse la vida. Para ello, hizo un listado de todos los restaurantes londinenses que aparecían en la guía Michelín y envío su currículum a todos ellos. Se enfrentó a 17 entrevistas con un inglés bastante precario (su novia hacía de intérprete) y finalmente eligió un restaurante de entre los que le habían dado una respuesta afirmativa: el restaurante Hakkasan. Mucha gente ni siquiera hubiese visto esto como una posibilidad. Como buen soñador, David creyó que trabajar en uno de esos restaurantes era posible y así fue.

La apertura de su restaurante madrileño fue también un ejemplo de perseverancia y de sacrificio. Vendió su casa, su coche, involucró a sus padres y a sus suegros, y junto a su inseparable novia, Ángela Montero, montó Diverxo. Tuvieron que dormir en el propio restaurante durante 8 meses ya que el dinero no daba para más.

 

David Muñoz posando en Diverxo
David Muñoz posando en Diverxo

 

“Locus de control” interno

El “locus de control” hace referencia a dónde ponemos cada uno el foco de lo que causa nuestros resultados. Lo podemos poner en nosotros mismos (“locus de control” interno), o en las circunstancias externas y en los demás (“locus de control” externo). Las personas que consiguen sus retos suelen tener un locus interno, ya que atribuyen los éxitos y los fracasos a sus propias habilidades y esfuerzo personal. Este sistema de atribución, les hace tener la sensación de control sobre sus destinos. En su entrevista con Risto Mejide, David Muñoz demuestra tener un “locus de control” interno cuando habla de la crisis: “Esto de sentarse a llorar por la crisis y los malos tiempos no mola, así no se llega a ningún sitio. Hay que buscar soluciones y la solución empieza por uno mismo”

Confianza en sí mismo

Uno de los puntos claves para conseguir los objetivos que te propones es tener la confianza en que vas a poder lograrlos, verlo como una posibilidad. David en su entrevista comenta que “si tú no crees que puedes salir de esto (refiriéndose a la crisis, falta de empleo)…¿Qué vas a pedir al de al lado? ¿Que crea en ti cuando tú no crees en ti mismo? Eso no funciona”. Este pensamiento implica el salirse del rol de víctima para adquirir el de guionista de tu propia película.

Visión

Todo gran soñador tiene una visión. Se ven a sí mismos en un futuro, recrean sus sueños en su cabeza con todo nivel de detalle y llega el día, en que se dan cuenta de que lo que tienen delante de sus ojos ya lo vieron en su imaginación. “Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”, nos decía Walt Disney.

David cuenta en su entrevista que cuando era pequeño le gustaba ir al restaurante Viridiana de Abraham García. Dice que “sentía mariposas en el estómago” ante la presencia de Abraham, al que considerada un loco creativo, que hacía cosas diferentes y que había sido capaz de crear un sitio único. En ese entorno es en el que David se imaginó cómo iba a ser su proyecto futuro, materializado hoy en día en su propio restaurante: Diverxo.

Afán de superación

David le responde a Risto a la pregunta sobre sus competidores, diciéndole: “mi principal competencia soy yo mismo. Esa insatisfacción es muy difícil de superar”. Eso que denomina David como insatisfacción constante es lo que le lleva a continuar experimentando con su cocina, haciendo cada plato único, añadiendo nuevos elementos para superarse cada día en lo que hace.

Humildad

Según palabras del propio David: “hay que estar orgulloso de lo que uno hace y ello no debe estar reñido con la humildad”. Una muestra de esta característica en el Chef es reconocer que se equivoca mucho, y considera como uno de sus principales errores el no haber sabido gestionar bien el éxito. La capacidad para reconocer los propios errores y considerarlos como una forma de aprendizaje y no como un fracaso personal, es también una característica de aquellos que persiguen y consiguen sus sueños.

Ante la insistencia de Risto Mejide sobre “quién le llama”, Muñoz responde humildemente y sin desvelar ni uno de los clientes de Diverxo, que lo importante no es ni quién le llame, ni quién se siente a la mesa, sino lo que hace, cómo lo hace y lo feliz que es la gente disfrutándolo.

Y el que, por último, considero el ingrediente imprescindible en el que sería el plato de la excelencia personal y profesional, no es otro que la PASIÓN: “Todo lo hago con mucha pasión e intensidad, y termino contagiando a la gente que me rodea fácilmente”, comenta David. El amor y la pasión por su trabajo se ve en cada gesto y en cada palabra. Nadie dudaría de la veracidad de lo que transmite cuando habla de su profesión y de Diverxo, un proyecto del propio David y de todas las personas que han compartido con él su sueño.

 

Interior del restaurante Diverxo
Interior del restaurante Diverxo

 

Este joven poseedor de tres estrellas Michelín ya es imagen de marca del turismo de Madrid. Además del orgullo de ser embajador de la marca Madrid por el mundo, piensa que ello le va a servir para difundir un mensaje que comparto con él desde mis entrañas: “voy a explicarle a un montón de gente que se pueden conseguir los sueños”.

Imágenes: mitele.es/azureazure.com/azureazure.com

 

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