“Birdman” o cómo reinventarse en el mundo artístico

El pasado sábado fuimos al cine a ver la recién oscarizada “Birdman” del director mejicano Alejandro González Iñárritu. Salí de la proyección con la sensación de haber visto algo totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados y que, a su vez, había conseguido provocar en mí toda la gama de emociones imaginables. Salí desconcertada con su ambiguo final pero con la impresión de haber visto una película de las imprescindibles.

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La película nos cuenta la historia de Riggan, un actor protagonizado por Michael Keaton, que consiguió la fama encarnando en tres ocasiones al superhéroe “Birdman” y que abandonó la franquicia hace años, encontrándose ahora en una lucha para encontrar su identidad como actor y como persona. Se esfuerza por reinventarse y por probar su valor artístico en la dirección e interpretación de una obra de teatro en Broadway, con su propia adaptación de una historia de Raymond Carver.

Las inseguridades, miedos y dudas de Riggan se manifiestan en la forma de “Birdman”, el personaje que representó hace años y que se le aparece constantemente echándole en cara que abandonase esa faceta que le hizo famoso para embarcarse en un proyecto que se haya impregnado de todo tipo de problemas y confrontaciones con sus actores (genial el personaje de Edward Norton), su ex-mujer, su hija y sus propios demonios. El film nos muestra los días previos al estreno, una increíble sucesión de acontecimientos surrealistas, cómicos y a veces dramáticos que hacen que nos metamos a fondo en esta historia en la que su protagonista anhela encontrar la fama, o quizá su ya perdida autovaloración personal y profesional. Finalmente (cuidado: aquí viene un “spoiler”), a pesar de todas las dificultades vividas en los días del preestreno, Riggan obtiene con su obra el éxito que tanto había anhelado, una excelente crítica en “The New York Times” y un masivo seguimiento en las redes sociales.

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Existe cierto paralelismo entre la vida del propio Michael Keaton y el papel que protagoniza en “Birdman”. Keaton también encarnó en su carrera a un superhéroe, concretamente a Batman bajo la dirección de Tim Burton y, después de un largo tiempo sin protagonizar un papel relevante, reaparece en esta película haciendo un rol extraordinario que le ha conducido a ganar el Globo de Oro al mejor actor de comedia y la nominación a mejor actor en los premios Óscar 2015.

Son muchos los artistas que han sido capaces de reinventarse, de sobreponerse a malas rachas e incluso adicciones a lo largo de sus carreras para dar un impulso y llegar a su, hasta el momento, máximo potencial artístico. Robert Downey Junior consiguió superar sus problemas de adicción y relanzar su carrera. John Travolta, muy encasillado en papeles en musicales, demostró otra faceta totalmente distinta en Pulp Fiction. Entre las mujeres que también han sido capaces de reinventarse se me ocurren Drew Barrymore, Juliette Lewis, Jennifer Lawrence, Miley Cyrus…Son numerosos los casos de gente que seguramente daban sus carreras por terminadas o consideraban que no estaban siendo capaces de llegar a su mejor versión como artistas. Probablemente, si les preguntamos a todos ellos cómo fue este proceso de cambio, de lucha o de reinvención, nos dirían que no fue un proceso exento de dificultades. Sin embargo, han sido capaces de romper sus límites, gestionar sus miedos y mantener al público interesado en lo que hacen y hasta dónde son capaces de llegar.

Por otra parte, no es necesario que crucemos el charco para encontrarnos con casos de artistas que en su día a día pasan por dificultades de este tipo. Como Coach de artistas me encuentro en mi práctica profesional con personas que, a pesar de amar profundamente lo que hacen, encuentran muchas veces problemas para gestionar su mente y sus emociones y conducir su carrera en la dirección deseada. Es fácil empatizar con su estado emocional porque son profesiones muy exigentes y competitivas en las que ni es sencillo abrirse camino, ni lo es mantenerse con proyectos que realmente llenen al artista. Precisamente por ello, se trata de perfiles que requieren un apoyo en su carrera y la integración de ciertas herramientas que les ayuden a gestionarse mejor a sí mismos para exprimir al máximo su potencial y sus oportunidades profesionales.

A continuación describo algunas de las pautas que considero imprescindibles en un proceso de reinvención artística o incluso para personas que estén en la actualidad dando sus primeros pasos en este apasionante mundo:

Salir de la “zona de confort” 

En su día escribí una entrada en la que explicaba lo que es la “zona de confort” ( “la carpa Koi y nuestra zona de confort”) y de que manera puede impactar en nuestra vida permanecer en ella. Aplicado al mundo artístico, puede haber profesionales que se encasillen en un determinado género, en un medio, técnica o metodología específica, en proyectos que ya dominan y con los que se sienten cómodos, etc…y con ello, no exploren más allá de aquello que para ellos es lo conocido, se sientan satisfechos o no. En muchas ocasiones el miedo al fracaso es lo que condiciona dar este paso, sobre todo si la persona está disfrutando de éxito y reconocimiento en ese momento de su carrera, pero el miedo y la incertidumbre aparecen, son parte del juego y así los debemos considerar. Lo importante es aprender a gestionarlos para que no nos conduzcan al inmovilismo y nos roben nuestros sueños. El propio Michael Keaton en una reciente entrevista decía sobre haberse embarcado en “Birdman”: “Podría haber fallado miserablemente, la gente podría haberse reído de mí para el resto de mi vida y eso podría haber herido mis sentimientos y entonces me dije: ¿sabes qué? ¡No importa porque tengo un buen par de huevos!”

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Lo ideal sería salir de esa “zona de confort” antes de que el estancamiento o el malestar se produzca aunque nunca es tarde para hacerlo si la persona percibe que su trabajo ya no le hace feliz o que piensa que podría ir superarse y alcanzar objetivos más ambiciosos.

– Responder a las preguntas: ¿Hacia dónde me dirijo? ¿Cuál sería para mí un buen resultado en mi carrera artística?

Tener claridad en lo que queremos hacer con nuestra trayectoria profesional es fundamental para poder establecer los pasos a seguir y para poder tomar las decisiones adecuadas que nos conduzcan a nuestro objetivo. Es importante cuestionarnos si las opciones que estamos barajando en cada momento nos acercan o nos alejan de ese objetivo final. Muchas veces respondemos a la vida de manera automática, sin cuestionarnos hacia dónde nos lleva esa respuesta y sin darnos cuenta, puede que nos estemos desviando de nuestros auténticos deseos. Esto no quiere decir que nuestros objetivos sean inamovibles y que no podamos cambiar esas metas que considerábamos las mejores en su momento. Muchas veces a lo largo del camino, pueden aparecer otras alternativas o podemos descubrir talentos o pasiones hasta el momento desconocidas que nos hacen pensar en otras metas y en la necesidad de rediseñar nuestros planes iniciales.

– Ser coherente y fiel a uno mismo 

Cuando uno no es fiel a sí mismo termina siendo esclavo de los demás o de las circunstancias. Es imprescindible escucharnos a nosotros mismos y a nuestros deseos, pensar en cuáles son los motores de nuestra vida, por lo que merece la pena luchar. Tener la asertividad suficiente para decir “no” cuando se sabe que algo no nos encaja y poner límites a otros cuando nos sentimos invadidos. En definitiva, ser coherentes con lo que somos y aprender a elegir atendiendo a nuestra esencia. Como decía Robin Williams en “El indomable Will Hunting”: “Nosotros escogemos a quién dejamos entrar en nuestro mundo”, a lo que yo añadiría, “y lo que dejamos entrar en nuestro mundo”.

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De cara a reinventarse, muchas veces hay que dejar de lado lo que los demás esperan o piensan que es mejor para nosotros porque la clave de lo que realmente queremos hacer con nuestras vidas sólo la tenemos nosotros mismos y si nos equivocamos, seguro que algún aprendizaje nos habremos llevado por el camino.

Muchas veces se puede producir en nosotros una lucha de intereses encontrados y nuestra labor es discernir cuáles de esos intereses son reales y conectan con nuestra esencia. En la propia película que ha dado pie a escribir esta entrada, el protagonista vive una lucha interna entre volver a lo que le dio éxito en un momento de su vida y lo que realmente quiere hacer con su carrera, su deseo de conectarse con lo que de verdad es importante para su autovaloración como artista y como persona.

– Confianza en uno mismo, en los propios talentos y capacidades

La confianza, el creer que algo es posible es esencial de cara a emprender cualquier cambio o marcarnos nuevas metas. No digo que algo no se pueda conseguir sin esa confianza. Tampoco digo que absolutamente todos los días de nuestra vida nos tengamos que sentir confiados en nuestro talento y nuestro potencial. Lo que sí creo es que cuanto más alta sea esa confianza mejor podremos mantener la constancia y la motivación suficientes para poder gestionar bien los baches del camino y mantenernos esperanzados en que el objetivo se va a conseguir.

Esto en el mundo artístico se convierte en un auténtico reto. No es nada sencillo mantener esa confianza en uno mismo cuando se está constantemente en el punto de mira, cuando muchas veces te tienes que someter a exámenes continuos con un alto grado de competitividad. En estos momentos es en los que suelen surgir los miedos, las inseguridades y la consideración de que los demás están mejor preparados que uno mismo y aquí la autoconfianza del artista es esencial. Muchas veces, el exceso de perfeccionismo hace que la persona piense que no es lo suficientemente buena y deriva en una inseguridad que termina condicionando el resultado de su actuación cuando más necesita sacar a la luz todo su potencial. Se convierte en esencial que el artista gane confianza en sí mismo y aprenda a gestionar su mente y sus emociones para ponerlas a funcionar a su favor y sacar lo mejor de sí cuando más lo necesita.

– Entender que las profesiones en el campo artístico llevan implícitas cierta inestabilidad.

Aprovecho para ilustrar este punto y cerrar la entrada con un fragmento del discurso que nos regaló Antonio Banderas al recibir el Goya de Honor por su trayectoria profesional en la última entrega de los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España:

“Ahora con este Goya en las manos alguien debe pensar que mis objetivos se cumplieron, y efectivamente es así, pero solo de forma parcial. La aventura continúa y la ruta se hace más complicada y por lo tanto más apasionante, especialmente ahora, en tiempos de crisis, pero, esta profesión siempre ha vivido en crisis. Estamos acostumbrados, somos un colectivo de supervivientes. A veces me he preguntado si el confort y la tranquilidad de lo que es estable, y permanente me permitiría acceder a los complicados entresijos de una vida en el arte. No, la crisis es nuestro estado natural, debe de serlo, hemos de asumir y abrazar la inseguridad de nuestra profesión. Es el caos el mejor aliado de cualquier artista, debemos disfrutar con las manos sucias en el barro que debemos moldear y con el aliento de la incertidumbre que proporciona tanto el éxito como el fracaso tras el cuello. En ello hemos de obligatoriamente vivir”

*CEREMONIA DE LOS PREMIOS GOYA 2015

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